Fradi
Fradi comparte un poema sobre las Galletitas Toddy y se atreve a responder las
preguntas de Naná.
"Galletitas Toddy"
en un apocalipsis
de pasión
me acuerdo del momento
primigenio
las Galletitas Toddy
las compró tu mamá
vos ibas a verte con dos amigas
se encontraban en una plaza
me trajiste las sobras
ahi las descubrí
eran tan ricas que me olvidé
de todo
yo no puedo percibir
todo lo que olvidé
porque quizás estoy demasiado
muerto de sueño
navego en un mar de bostezo
en mi cama
con un paquete de felicidad
que rasco si es tan lindo y grande
210 gramos
de felicidad
tatuada en el corazón
que nadie va poder borrar
ni una guerra mundial
ni un volcán retobado
ni ningún amor
ni ningún cansancio
por más que sea intenso y poderoso
este apocalipsis de pasión
me lame los labios
y yo pienso en otra cosa.
Naná: ¿Podrías poner a las galletitas Toddy al nivel de tu golosina
favorita? ¿De cual? Si tuvieras que elegir comer tu golosina o unas galletitas
Toddy, qué elegirías?
Fradi: Si,
las Galletitas Toddy son lo mejor del mundo
junto con los bon o bones. No podría elegir, creo que son excelentes las
dos, son además dos formatos muy diferentes. Estaría interesante ver que
pasaría si salieran unas galletitas de bon o bon, ese sería el combate
decisivo.
Naná: ¿Cual fue la golosina más increíble que probaste en tu vida?
Fradi: Si la más increíble
es por el gusto creo que los bon o bones, realmente los disfruto muchísimo.
pero la que cada tanto como -es decir cada muchísimos meses o años- y siempre
me sorprende muchisimo es el Holanda, en todos los aspectos; porque no entiendo
en qué consiste, además siempre me parece muy linda por tamaño, envoltorio y
diseño en general... cuando compro una me parece muy increíble, en todo
sentido. Sobre todo porque aprecio mucho la estética de las golosinas. A veces
me gusta comprar algunas que considero lindas y que por ahi no me gustan tanto
de sabor, para tenerlas de adorno como las bananitas dolca. Ese es un factor de
incredibilidad importante.
Naná: Si fueras una golosina…¿ cual
serías? ¿Por qué ?
Fradi: Sería
un yummy porque son las golosinas más parecidas a seres vivos, además
transmiten muchas propiedades de personalidades bellas, como alegría y amor con
sus colores y diversión porque son muy masticables.
Naná: ¿Mientras lees comés golosinas? En caso afirmativo, ¿cual
pensás que es la mejor golosina para acompañar un buen libro? ¿Cual la peor?
Fradi: Muchas
veces leo comiendo guaymallenes, porque son baratos y realmente muy practicos
por tamaño y gramaje (38 g), es decir llenan en la medida justa. Por ej. un
bombon, un caramelo serían insuficientes, y alfajores triples (que suelen ir
por arriba de los 60 g.) llenan demasiado para una lectura amena. Además, su
sabor siempre me transmite sensaciones poderosas y bellos recuerdos. Creo que
la peor para cualquier lectura son las pastillas, que en general me transmiten
nada intenso. por ej. las DRF o los Refrescos.
Naná: ¿Mientras escribís tus poemas
comés golosinas? ¿Preferís hacerlo a antes, durante o después?
Fradi: Así como la escritura,
comer golosinas para capturar una sensación precisa es algo que requiere un
espacio diferido... Algunas veces he comido durante la escritura, pero
sintiendo que por ahí no le estaba prestando suficiente atención
sensorial/sentimental/racional ya sea a lo que escribía o a la golosina.
En la lectura me parece que se complementan más porque ahí la golosina puede
cumplir una función más práctica, y leer también; me gusta menos leer que
escribir, porque siento que necesito menos atención, o al menos una atención
mucho más racional que para producir algo estético. Y si quiero percibir una
sensación real en una golosina, no puedo hacerlo mientras estoy pendiente
exclusivamente de otra cosa. Me inclino por comer antes.
Si se quiere incluir un sabor en una poética, debe ser teniendo la sensación
más patente y mejor desarrollada, ya interiorizada tanto en lo corporal como en
lo racional y emocional. Es un proceso que necesita maduración y no se puede
dar en paralelo a la escritura.
